miércoles, 22 de febrero de 2023

TOMO 11 LIBRO DE CIELO CAPITULO 1 AL 20

 11-1Viva Jesús, viva María.  El adiós de la tarde a Jesús Sacramentado. (1) ¡Oh Jesús mío! Prisionero celestial, ya el sol está en el ocaso y las tinieblas invaden la tierra, y Tú quedas solo en el tabernáculo de amor. Me parece verte triste por la soledad de la noche, no teniendo en torno a Ti la corona de tus hijos y de tus tiernas esposas, que al menos te hagan compañía en tu voluntario cautiverio. (2) Oh mi prisionero divino, también yo siento que el corazón se me oprime por tener que alejarme de Ti, y me veo forzada a decirte adiós, pero qué digo, ¡oh Jesús!, nunca jamás adiós, no tengo ánimo de dejarte solo, adiós te digo con los labios pero no con el corazón, más bien mi corazón lo dejo junto Contigo en el sagrario, contaré tus latidos y te corresponderé, por cada uno, con un latido de amor; numeraré tus afanosos suspiros, y para darte consuelo te haré descansar en mis brazos; seré tu vigilante centinela, estaré atenta para ver si alguna cosa te aflige o te da dolor, no sólo para no dejarte nunca solo, sino para tomar parte en todas tus penas. (3) ¡Oh, corazón de mi corazón! ¡Oh amor de mi amor! Deja ese aire de tristeza y consuélate, no resisto verte afligido. Mientras con los labios te digo adiós, te dejo mis respiros, mis afectos, mis pensamientos, mis deseos y todos mis movimientos, que enlazando entre ellos continuos actos de amor, unidos a los tuyos te formarán una corona, te amarán por todos. ¿No estás contento, ¡oh! Jesús. Parece que me dices que sí, ¿no es verdad? (4) Adiós, ¡oh! amante prisionero, pero aún no he terminado, antes de irme quiero dejar también mi cuerpo ante Ti, intento hacer de mi carne, de mis huesos, tantos diminutos pedazos para formar tantas lámparas por cuantos sagrarios existen en el mundo, y de mi sangre hacer tantas llamitas para encender estas lámparas, y en cada sagrario quiero poner mi lámpara, que uniéndose a la lámpara del sagrario que te ilumina la noche, te dirá: “Te amo, te adoro, te bendigo, te ofrezco reparación y te doy las gracias por mí y por todos”. (5) Adiós, ¡oh! Jesús, pero escucha una última cosa: “Hagamos un pacto, y el pacto sea que nos amemos más; Tú me darás más amor, me encerrarás en tu amor, me harás vivir de amor y me sepultarás en tu amor; estrechemos más fuertemente el vínculo del amor”. Sólo estaré contenta si me das tu amor para poder amarte de verdad. (6) Adiós ¡oh! Jesús, bendíceme, bendice a todos, estréchame a tu corazón, aprisióname en tu amor, y dándote un beso en el corazón te dejo, adiós, adiós. + + + + 

  11-2 Los buenos días a Jesús. (1) ¡Oh Jesús mío! Dulce prisionero de amor, heme aquí Contigo de nuevo, te dejé con decirte “adiós”, y ahora vuelvo a Ti diciéndote: “Buenos días”. Me consumía el ansia de volverte a ver en esta prisión de amor para darte mis amorosos saludos, mis latidos afectuosos, mis respiros encendidos, mis deseos ardientes, y toda yo misma para infundirme toda en Ti y dejarme toda en Ti en perpetuo recuerdo y prenda de mi amor constante hacia Ti. (2) ¡Oh, mi siempre adorable amor Sacramentado!, ¿Sabes? Mientras he venido para entregarme toda yo misma a Ti, he venido también para recibir de Ti todo Tú mismo, yo no puedo estar sin una vida para vivir, y por eso quiero la tuya, pues a quien todo da todo se le da, ¿no es cierto, ¡oh! Jesús? Así pues, hoy amaré con tu latido de amante apasionado, respiraré con tu respiro afanoso en busca de almas, desearé con tus deseos inconmensurables tu gloria y el bien de las almas; en tu latido divino correrán todos los latidos de las criaturas, las tomaremos todas, las salvaremos, no dejaremos que escape ninguna, aun a costa de cualquier sacrificio, aunque tenga que sufrir yo todas sus penas. Si Tú me echases de tu presencia, me arrojaré aún más adentro, gritaré más fuerte para implorar junto Contigo la salvación de tus hijos y hermanos míos. (3) ¡Oh mi Jesús! Mi vida y mi todo, cuántas cosas me dice este voluntario cautiverio tuyo, pero el emblema con el cual te veo todo marcado es el emblema de las almas, y las cadenas que tan fuerte te atan son el amor. Las palabras almas y amor parece que te hacen sonreír, te debilitan y te obligan a ceder en todo, y yo, valorando bien estos tus excesos amorosos, estaré siempre en torno a Ti, y junto Contigo, con mi estribillo de siempre: “Almas y amor”. Por eso en este día te quiero a Ti, siempre junto conmigo, en la oración, en el trabajo, en los gustos y en los disgustos, en el alimento, en cada paso, en el sueño, en todo, y estoy segura que no pudiendo obtener nada por mí misma, Contigo obtendré todo, y todo lo que haremos servirá para aliviarte cada dolor, endulzarte cada amargura, repararte cualquier ofensa, compensarte por todo y conseguir cualquier conversión, aunque fuese difícil y desesperada. Iremos mendigando a todos los corazones un poco de amor para hacerte más contento y más feliz, ¿no está bien así, ¡oh! Jesús? (4) ¡Oh amado prisionero de amor, átame con tus cadenas, séllame con tu amor! ¡Ah!, muéstrame tu bello rostro. ¡Oh Jesús, qué hermoso eres!, Tus cabellos rubios atan y santifican todos mis pensamientos; tu frente calmada y serena en medio de tantas afrentas, me da la paz y me deja en la más perfecta calma, aun en medio de las más grandes tempestades, en medio de tus mismas privaciones, y de tus caprichos que me cuestan la vida. ¡Ah! Tú lo sabes, pero sigo adelante, esto te lo dice el corazón que te lo sabe decir mejor que yo. ¡Oh amor! tus bellos ojos azules, refulgentes de luz divina me raptan al Cielo y me hacen olvidar la tierra, pero, ¡ay de mí! con sumo dolor mío se prolonga mi destierro todavía. Pronto, pronto, ¡oh Jesús! Sí, eres bello oh Jesús, me parece verte en ese tabernáculo de amor, la belleza y majestad de tu rostro me enamora y me hace vivir en el Cielo; allá, tu boca graciosa me da sus besos en cada momento; tu voz suave me llama e invita a amarte en cada momento, tus rodillas me sostienen, tus brazos me estrechan con vínculo indisoluble, y yo mil y mil veces pondré mis besos ardientes sobre tu rostro adorable. Jesús, Jesús, sea uno nuestro querer, uno el amor, único nuestro contento, no me dejes nunca sola que soy nada, y la nada no puede estar sin el Todo, ¿me lo prometes, ¡oh! Jesús? Parece que me dices que sí. Y ahora bendíceme, bendice a todos, y en compañía de los ángeles, de los santos, y de la dulce Mamá y de todas las criaturas te digo: “Buenos días, ¡oh! Jesús, buenos días”. + + + + 

Volumen 11 6 (5) Ahora, después de haber escrito las oraciones anteriores bajo el influjo de Jesús, en la noche al venir Jesús me hacía ver que el adiós y el buenos días los tenía conservados en su corazón, y me ha dicho: (6) “Hija mía, estas oraciones han salido del fondo de mi corazón, y quien las rece con la intención de estarse Conmigo, como está expresado en ellas, Yo lo tendré Conmigo y en Mí haciendo lo que hago Yo, y no sólo los enfervorizaré en mi Amor, sino que cada vez que lo haga aumentaré mi amor hacia el alma, admitiéndola a la unión de la vida divina y de mis mismos deseos de salvar a todas las almas”. (7) Quisiera a Jesús en la mente, a Jesús en los labios, a Jesús en mi corazón, quisiera mirar sólo a Jesús, escuchar sólo a Jesús, estrecharme sólo con Jesús, quiero hacer todo junto con Jesús, amar con Jesús, sufrir con Jesús, jugar con Jesús, llorar con Jesús, escribir con Jesús, y sin Jesús no quiero ni siquiera respirar, me estaré como una bebita llorona sin hacer nada, a fin de que Jesús venga a hacer todo junto conmigo, contentándome con ser su juguete, abandonándome a su Amor, a sus castigos, a sus cruces y a sus amorosos caprichos siempre y cuando todo lo haga junto con Jesús. ¿Sabes ¡oh! mi Jesús? Esta es mi voluntad y no me cambiaré, ¿lo has oído? Así que ahora ven a escribir conmigo. + + + + 

11-3 Febrero 14, 1912 Jesús dice que en su Voluntad, todas las cosas tienen el mismo valor y habla de su Voluntad. (1) Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús ha venido y le he dicho: “Dime, ¡oh! Jesús, ¿cómo es que después de que has dispuesto al alma a sufrir, y de que ella conociendo el bien que hay en el sufrir, ama el sufrir y sufre casi con pasión, y cuando cree que su patrimonio es el sufrir, en lo más bello Tú le quitas este tesoro?” (2) Y Jesús: “Hija mía, mi Amor es grande, mi régimen es insuperable, mis enseñanzas son sublimes, mis instrucciones son divinas, creadoras e inimitables; entonces, para hacer que todas las cosas, sean grandes o pequeñas, sufrir o gozar, naturales o espirituales, adquieran un solo color y tengan un solo valor, permito que cuando el alma se ha adiestrado a sufrir y llega a amarlo, Yo le hago pasar el sufrir como propiedad en la voluntad, así que cada vez que Yo le mande el sufrir, teniendo la propiedad, las disposiciones en la voluntad, se encontrará siempre dispuesta a sufrir y a amar el sufrimiento. Así que Yo miro las cosas en la voluntad, y entonces es para el alma como si siempre sufriera, a pesar de que no sufra; y a fin de que el gozar tenga el mismo valor que el sufrir, y el rezar, el obrar, el comer, el dormir, en suma, todo, porque el todo está en si las cosas son de mi Voluntad; para hacer que cualesquiera que sean las cosas tengan un solo valor, permito que el alma se adiestre a todas las cosas en mi Voluntad con santa indiferencia. Así que para el alma parece que mientras Yo le doy una cosa, luego se la quito, pero no es verdad, más bien es que en un principio, cuando el alma no está bien adiestrada, siente la sensibilidad en el sufrir, en el rezar, en el amar, pero cuando con el adiestrarse pasan como propiedad en la voluntad, cesa la sensibilidad, pero al llegarle la ocasión de tener necesidad de servirse de estas propiedades divinas que le he hecho adquirir, con paso firme y con ánimo imperturbable se pone a ejercitarse en la ocasión que se presenta, como por ejemplo: ¿Se presenta el sufrir? Entonces encuentra en ella la fuerza, la vida del sufrir; ¿debe rezar? Encuentra en ella la vida de la oración, y así de todo lo demás”. Volumen 11 7 (3) Según lo que dice Jesús a mí me parece así: Supongamos que yo haya recibido un don; mientras no me decida dónde debo guardar y conservar ese don, lo miro, lo aprecio y siento una cierta sensibilidad en amar aquel don; pero si lo conservo bajo llave, no viéndolo más la sensibilidad cesa, pero no por esto puedo decir que el don ya no es mío, al contrario, ciertamente es más mío porque lo tengo bajo llave, mientras al principio estaba en peligro de que me lo robaran. (4) Jesús ha continuado: “En mi Voluntad todas las cosas se dan la mano entre ellas, todas se asemejan, todas están en sumo acuerdo, así que el sufrir da su lugar al gozar y dice: “He hecho mi parte en la Voluntad de Dios, haz ahora la tuya, y sólo cuando Jesús lo quiera me pondré de nuevo a obrar”. El fervor dice a la frialdad: “Tú serás más ardiente que yo si te contentas con estar en la Voluntad de mi eterno Amor”. Y así la oración al trabajo, el sueño a la vigilia, la enfermedad a la salud, todas, todas las cosas entre ellas, parece que una cede su puesto a la otra para estar en acto, pero todas tienen su puesto distinto. Además, quien vive en mi Voluntad no es necesario que haga el camino para ponerse en actitud de hacer lo que Yo quiero, sino que como cable eléctrico se encuentra ya en Mí haciendo lo que Yo quiero”. + + + + 

11-4 Febrero, 1912 Ofrecimiento de una víctima. 

(1) Continuando mi habitual estado, mi adorable Jesús se hacía ver crucificado y con un alma junto a Él, la cual se ofrecía víctima a Jesús, y Jesús le ha dicho: (2) “Hija mía, te acepto como víctima del dolor. Todo lo que puedas sufrir lo sufrirás como si estuvieras Conmigo en la cruz, y con tus sufrimientos me consolarás; muchas veces se te escapa esto de consolarme con tus sufrimientos, debes saber que Yo fui víctima y hostia pacífica y así también tú, no te quiero víctima oprimida, sino pacífica y alegre, serás como un corderito dócil y tu balar, esto es tus oraciones, tus sufrimientos, tus obras, servirán para endulzar mis amargas llagas”. + + + + 

11-5 Febrero 18, 1912 Cómo quien vive de la vida de Jesús, puede decir que su vida ha terminado. 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre y todo amable Jesús ha venido y me ha dicho: (2) “Hija mía, todo lo que haces por Mí, aún un respiro, entra en Mí como prenda de tu amor por Mí, y Yo en correspondencia te doy mis prendas de amor, así que el alma puede decir: “Yo vivo de las prendas que me da mi amado Jesús”. (3) Después ha agregado: (4) “Hija amada mía, viviendo tú de mi Vida, se puede decir que tu vida ha terminado, que no vives más, así que no viviendo más tú, sino Yo en ti, todo lo que te hacen, agradable o desagradable, Yo lo recibo como hecho propiamente a Mí; y esto lo puedes comprender porque ante eso que te hacen, agradable o desagradable, tú no sientes nada, esto significa Volumen 11 8 que debe ser otro quien siente ese gusto o ese disgusto, ¿y quién otro lo puede sentir sino Yo que vivo en ti y que te amo tanto, tanto?” + + + + 

11-6 Febrero 24, 1912 El alma que hace la Divina Voluntad pierde su temperamento, y adquiere el temperamento de Jesús. Sonrisa de Jesús. 

(1) Habiendo visto varias almas alrededor de Jesús, especialmente una muy sensible, Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, las almas de temperamento sensible, si se ponen al bien, hacen más progreso que las otras, porque su sensibilidad las lleva a empresas grandes y arduas”. (3) Yo le he rogado que le quitara ese resto de sensibilidad humana que le quedaba, que la estrechara más a Él, que le dijera que la amaba, pues al oírse decir que la amaba la conquistaría del todo; verás que lo lograrás, ¿no me has vencido a mí así, diciéndome que me amabas tanto, tanto? (4) Y Jesús: “Sí, sí, lo haré, pero necesito su cooperación, necesito que huya cuanto más pueda de las personas que le excitan la sensibilidad”. (5) Entonces yo he agregado: “Amor mío, dime, y mi temperamento, ¿cuál es?” (6) Y Jesús: “Quien vive en mi Voluntad pierde su temperamento y adquiere el mío. Así que en el alma que hace mi Voluntad se descubre un temperamento afable, atrayente, penetrante, digno y a la vez sencillo, de una sencillez infantil, en suma, me asemeja en todo. Más bien, más todavía, tiene en su poder el temperamento como lo quiere y como se necesita, pues como vive en mi Voluntad toma parte en mi Potencia, por lo tanto tiene las cosas y a sí misma a su disposición, así que según las circunstancias y las personas con las que trata, toma mi temperamento y lo desarrolla”. (7) Y yo: “Dime, ¿me das un primer puesto en tu Querer?” (8) Jesús sonriendo: “Sí, sí, te lo prometo, de mi Voluntad no te haré salir jamás, y tomarás y harás lo que quieras”. (9) Y yo: “Jesús, quiero ser pobre, pobre y pequeña, pequeña; de tus mismas cosas no quiero nada, mejor que las tengas Tú mismo, yo sólo te quiero a Ti, y conforme necesite las cosas Tú me las darás, ¿no es verdad, ¡oh! Jesús?” (10) Y Jesús: “Bravo, bravo a mi hija, finalmente he encontrado una que no quiere nada; todos quieren alguna cosa de Mí, pero no el Todo, esto es, a Mí mismo; en cambio tú, con no querer nada has querido todo, y aquí está toda la fineza y la astucia del verdadero amor”. (11) Yo he sonreído y Jesús ha desaparecido. + + + + 

11-7 Febrero 26, 1912 El mendigo de amor. La criatura está hecha sólo de amor.

(1) Regresando mi todo y siempre amable Jesús, me ha dicho: Volumen 11 9 (2) “Hija mía, Yo soy Amor, e hice a las criaturas todo amor: los nervios, los huesos, las carnes, son tejidos de amor; y después de haberlas tejido de amor hice correr en todas sus partículas, como cubriéndolas con un vestido, la sangre, para darles vida de amor, así que la criatura no es otra cosa que un complejo de amor, y no se mueve por ninguna otra cosa sino sólo por amor; a lo más puede haber diversidad de amores, pero siempre por amor se mueve, puede haber amor divino, amor de sí misma, amor de criaturas, amor perverso, pero siempre amor, no pude hacer de otra manera porque su vida es amor, creada por el Amor Eterno, por lo tanto, llevada por una fuerza irresistible al amor, así que la criatura, aún en el mal, en el pecado, en el fondo debe tener un amor que la empuja a hacer ese mal. ¡Ah, hija mía! ¿Cuál no será mi dolor al ver en las criaturas la propiedad de mi Amor que he puesto en ellas, profanado, contaminado en otro uso? Yo, para custodiar este amor salido de Mí y dado a las criaturas, me estoy en torno a ellas como un pobre mendigo, y conforme la criatura se mueve, late, respira, obra, habla, camina, le voy mendigando todo, y le pido, le suplico y le ruego que me dé todo a Mí diciéndole: “Hija, no te pido sino lo que te he dado, es por tu bien, no me robes lo que es mío: El respiro es mío, respira sólo para Mí; el latido, el movimiento son míos, late y muévete sólo por Mí, y así de todo lo demás”. Pero con sumo dolor soy obligado a ver que el latido toma un camino, el respiro otro camino, y Yo, el pobre mendigo, me quedo en ayunas, mientras que el amor de sí misma, de las criaturas, de las mismas pasiones, quedan saciados; ¿puede haber injusticia mayor que ésta? Hija mía, quiero desahogar contigo mi Amor y mi dolor, pues sólo quien me ama me puede compadecer”. + + + + 

11-8 Febrero 28, 1912 Señales para conocer si se ama sólo al Señor. 

(1) Esta mañana al ver a mi adorable Jesús le he dicho: “¡Oh! corazón mío, vida mía y todo mío, ¿cómo se puede conocer si se ama sólo a Ti, o se ama otras cosas o personas?” (2) Y Él: “Hija mía, si el alma está toda llena de Mí hasta el borde, hasta derramarse fuera, esto es, no piensa, no busca, no habla, no ama sino a Mí solo, y todo lo demás parece que no exista para ella, más bien todo lo demás la aburre, la fastidia y a lo más le cede la escoria y el último lugar a lo que no es Dios, como por ejemplo un pensamiento, una palabra, un acto para una cosa necesaria de la vida natural, esto no es otra cosa que dar la escoria a la naturaleza, esto lo han hecho los santos, lo hice también Yo Conmigo, con los apóstoles dando algunas disposiciones, dónde se debía pernoctar, qué comer, etc.; entonces dar esto a la naturaleza no daña ni al amor ni a la santidad verdadera, y esto es señal de que me ama sólo a Mí. En cambio si el alma está con mezcla de varias cosas, ahora piensa en Mí, ahora en otra cosa; ahora habla de Mí y después habla largamente de otras cosas, y así de lo demás, es señal de que no me ama sólo a Mí y Yo no estoy contento, en fin, si el último pensamiento, la última palabra, un último acto es sólo para Mí, es señal de que no me ama, y si me da alguna cosa no es más que la escoria que me da, y sin embargo esto es lo que hace la mayoría de las criaturas. ¡Ah hija mía! Los que me aman están unidos Conmigo como las ramas están unidas al tronco del árbol, ¿puede haber separación, olvido, alimento diferente entre las ramas y el tronco? Una es la vida, una su finalidad, de ambos los frutos; es más, el tronco es la vida de las ramas, y las ramas son la gloria del tronco, uno y las otras son la misma cosa. Así son Conmigo las almas que me aman”. + + + +

Volumen 11 10 11-9 Marzo 3, 1912 El temperamento de Jesús lo forma su Voluntad, y el alma que hace la Voluntad de Dios toma parte en todas las cualidades de su temperamento. (1) Continuando mi habitual estado, ha venido mi adorable Jesús y me ha dicho: (2) “Hija mía, quien hace mi Voluntad pierde su temperamento y toma el mío, y como en mi temperamento hay tantas músicas que forman el paraíso de los bienaventurados, esto es: música es mi temperamento dulce, música es la Bondad, música la Santidad, música la Belleza, la Potencia, la Sabiduría, la Inmensidad, y así de todo lo demás de mi Ser, entonces el alma tomando parte en todas las cualidades de mi temperamento, recibe en ella todas las variedades de estas músicas, y conforme va haciendo aun las más pequeñas acciones, me hace una música y Yo al oírla conozco inmediatamente que es música que el alma ha tomado de mi Voluntad, esto es de mi temperamento, y corro y la voy a oír, y me agrada tanto que quedo recreado y resarcido por todas las afrentas que me hacen todas las demás criaturas. Hija mía, ¿qué será cuando estas músicas pasen al Cielo? Al alma la pondré frente a Mí, Yo haré mi música y ella la suya, nos saetearemos recíprocamente, el sonido de uno será el eco del sonido de la otra, las armonías se confundirán, y con toda claridad se conocerá por todos los bienaventurados que esta alma no es otra cosa que fruto de mi Querer, portento de mi Voluntad, y todo el Cielo por ella gozará de un paraíso de más. Estas son las almas a las cuales voy repitiendo: “Si no hubiera creado el Cielo, por ti sola lo crearía”. Distiendo el cielo de mi Querer en ellas, y en ellas hago mis verdaderas imágenes, en estos cielos me voy espaciando, divirtiéndome y entreteniéndome con ellas; a estos cielos les repito: “Si no me hubiera quedado en el Sacramento, por ustedes solas me quedaría”. Porque ellas son mis verdaderas hostias, y Yo, así como no podría vivir sin un Querer, así tampoco puedo vivir sin estos cielos de mi Voluntad; es más, no sólo son mis verdaderas hostias, sino mi calvario y mi misma Vida. Estos cielos de mi Querer me son más queridos y son más privilegiados que los tabernáculos y que las mismas hostias consagradas, porque en la hostia, con el consumirse las especies mi Vida termina, en cambio en estos cielos de mi Querer mi Vida no termina jamás, más bien me sirven de hostias en la tierra y serán hostias eternas en el Cielo. A estos cielos de mi Querer agrego: “Si no me hubiera encarnado en el seno de mi Madre, por estas almas me habría encarnado, por éstas habría sufrido la Pasión”. Porque en ellas encuentro el verdadero fruto completo de mi Encarnación y de mi Pasión”. + + + +

11-10 Marzo 8, 1912 Qué significa víctima. (1) 

Esta mañana se ha ofrecido víctima el Padre G. a Nuestro Señor, y yo estaba pidiendo y ofreciéndolo para que lo aceptara, y mi amable Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, Yo lo acepto de buen grado, dile que su vida no será más la suya sino la mía; es más, lo elijo víctima de mi Vida oculta. Mi Vida oculta fue víctima de todo el interior del hombre, así que dio satisfacción por los pensamientos, deseos, tendencias, afectos malos. Todo lo que el hombre hace exteriormente, no es otra cosa que el desahogo de su interior, y si tanto mal se ve en el exterior, ¿qué será del interior? Así pues, bastante me costó el rehacer el Volumen 11 11 interior del hombre, basta decir que en eso empleé la prolijidad de treinta años; mi pensamiento, mi latido, el respiro, los deseos, estaban siempre dedicados a correr hacia el pensamiento, el latido, el respiro, el deseo del hombre para repararlos, para santificarlos y para dar satisfacción por ellos; es así como lo elijo a él víctima para este punto de mi Vida oculta, así que quiero todo su interior unido Conmigo y ofrecido a Mí para darme satisfacción por el interior malvado de las demás criaturas; y muy a propósito lo elijo para esto, pues siendo él sacerdote conoce más que los demás el interior de las almas, el fango, la podredumbre que hay dentro de ellas, y por esto puede conocer mejor cuánto me costó este mi estado de víctima, en el que quiero que tome parte, y no sólo él, sino también los demás que él conoce y trata. Hija mía, dile que le hago una gracia grande aceptándolo como víctima, porque el hacerse víctima no es otra cosa que un segundo bautismo, más bien, más que el bautismo, porque se trata de resurgir en mi misma Vida, y debiendo la víctima vivir Conmigo y de Mí, me es necesario lavarla de toda mancha, dándole un nuevo bautismo y reafirmarla en la gracia para poder admitirla a vivir Conmigo, así que de ahora en adelante todo lo que él haga no dirá que es cosa suya, sino mía, así que si reza, si habla, si obra, dirá que son cosas mías”. (3) Después de esto parecía que Jesús miraba en torno a mí, y le he dicho: “¿Qué miras, ¡oh! Jesús? ¿No estamos solos?” (4) Y Él: “No, hay otras personas, las atraigo en torno a ti para tenerlas más estrechadas Conmigo”. (5) Y yo: “¿Las amas mucho?” (6) Y Él: “Sí, pero las quisiera más desenvueltas, más confiadas, más audaces y más íntimas Conmigo, sin ningún pensamiento de ellas mismas, porque deben saber que las víctimas no son más dueñas de ellas mismas, de otra manera anulan el estado de víctima”. (7) Entonces yo, teniendo un poco de tos le he dicho: “Jesús, hazme morir de tisis, pronto, pronto, hazme ir, llévame Contigo”. (8) Y Jesús: “No me hagas ver que quedas descontenta, pues así Yo sufro. Sí, morirás de tisis, pero falta todavía un poco, y si no mueres de tisis corporal morirás de tisis de amor. ¡Ah!, no salgas de mi Voluntad, porque mi Voluntad será tu paraíso, más bien el paraíso de mi Querer; por cuantos días estés en la tierra, otros tantos paraísos más te daré en el Cielo”. + + + + 

11-11 Marzo 13, 1912 Efectos del estado de víctima. 

Jesús continúa hablando acerca del estado de víctima y me ha dicho: (1) “Hija mía, el bautismo del nacimiento es de agua, por eso tiene virtud de purificar, pero no de quitar las tendencias, las pasiones; en cambio el bautismo de víctima es bautismo de fuego, por eso tiene virtud no sólo de purificar sino de consumar cualquier pasión y tendencia mala; es más, Yo mismo la voy bautizando parte por parte: Mi pensamiento bautiza el pensamiento del alma, mi latido su latido, mi deseo su deseo y así de todo lo demás. Este bautismo se desarrolla entre Yo y el alma a medida que ella se da a Mí y no vuelve a tomar lo que me ha dado, he aquí porqué hija mía no adviertes malas tendencias ni otras cosas, esto te sucede por el estado de víctima, y te lo digo para tu consuelo, por eso di al padre G. que esté bien atento, que ésta es la misión de las misiones y el apostolado de los apostolados, dile que siempre conmigo lo quiero y todo atento a Mí”. + + + + 

Volumen 11 12 11-12 Marzo 15, 1912 Quien hace la Voluntad de Dios obra a lo Divino. 

La Divina Voluntad es la Santidad de las santidades. (1) Continuando mi habitual estado, me sentía un gran deseo de hacer la Voluntad Santísima de Jesús bendito, y Él al venir me ha dicho: (2) “Hija mía, mi Voluntad es la Santidad de las santidades, así que el alma que hace mi Voluntad, por cuanto fuera pequeña, ignorante, ignorada, deja atrás a todos los demás santos, a pesar de los portentos, de las conversiones estrepitosas, de los milagros que hayan hecho, es más, confrontándolos, las almas que hacen mi Voluntad son reinas, y todas las demás están como a su servicio. El alma que hace mi Voluntad parece que no hace nada, pero hace todo, porque estando en mi Voluntad obran a lo divino, ocultamente y en modo sorprendente, así que son luz que ilumina, son vientos que purifican, son fuego que quema, son milagros que hacen hacer los milagros, y quienes los hacen son sólo los canales, porque en ellas es donde reside la potencia para hacerlos, así que son el pie del misionero, la lengua de los predicadores, la fuerza de los débiles, la paciencia de los enfermos, el régimen de los superiores, la obediencia de los súbditos, la tolerancia de los calumniados, la firmeza en los peligros, el heroísmo de los héroes, el valor de los mártires, la santidad de los santos, y así de todo lo demás, porque estando en mi Voluntad concurren a todo el bien que puede haber en el Cielo y en la tierra. He aquí porqué puedo decir que son mis verdaderas hostias, pero hostias vivas, no muertas, porque los accidentes que forman la hostia no están llenos de vida ni fluyen a mi Vida, en cambio el alma está llena de vida, y haciendo mi Voluntad fluye y concurre a todo lo que hago Yo, he aquí por qué me son más queridas estas hostias consagradas por mi Voluntad que las mismas hostias sacramentales, y si tengo alguna razón de existir en éstas, es para formar las hostias sacramentales de mi Voluntad. Hija mía, es tanto el placer que tomo de mi Voluntad, que al sólo oír hablar de Ella me estremezco de alegría y llamo a todo el Cielo a hacer fiesta; imagínate tú misma qué será de aquellas almas que la hacen. Yo encuentro todos los contentos en ellas y doy todos los contentos a ellas, su vida es la vida de los bienaventurados, solamente dos cosas les interesan, desean, añoran: Mi Voluntad y el Amor. Poco tienen que hacer, mientras hacen todo, las misma virtudes quedan absorbidas en mi Voluntad y en el Amor, así que no tienen más qué hacer con ellas, porque mi Voluntad contiene, posee, absorbe todo, pero en modo divino, inmenso e interminable; esta es la vida de los bienaventurados”. + + + + 

11-13 Marzo 20, 1912 El todo está en darse todo a Jesús y hacer en todo y siempre su Querer.

(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús se hacía ver todo doliente y me ha dicho: (2) “Hija mía, no lo quieren comprender, que el todo está en darse todo a Mí y hacer en todo y siempre mi Querer; cuando Yo he obtenido esto, Yo mismo voy empujando a las almas diciéndole a cada una: “Hija mía, toma este gusto, esta comodidad, este consuelo, este descanso”, con esta diferencia, que antes de darse toda a Mí y de hacer en todo y siempre mi Voluntad, si se los tomaba eran humanos, en cambio después son divinos, y Yo, siendo cosas mías, ya no me dan celos y digo entre Mí: “Si toma el lícito placer lo toma porque lo quiero Yo, si trata con personas, si lícitamente conversa, es porque lo quiero Yo, y si Yo no lo quisiera ella está dispuesta y lista a dejarlo todo”, y por esto Yo pongo las cosas a su disposición, porque todo lo que hace es todo efecto de mi Querer, no más del suyo. Dime ¡oh! hija mía, ¿qué cosa te ha faltado desde que te diste toda a Mí? Te he dado mis gustos, mis placeres y todo Yo mismo para tu contento, esto en el orden sobrenatural, y en el orden natural tampoco te he hecho faltar nada, confesores, comuniones, y todo lo demás, es más, tú queriéndome sólo a Mí no querías a los confesores tan frecuentemente, pero Yo queriendo que abundase de todo quien de todo se quería privar por Mí, no te he prestado atención. Hija, ¡qué dolor siento en mi corazón al ver que las almas no lo quieren comprender, ni siquiera las almas que se dicen las más buenas!”. + + + + 

11-14 Abril 4, 1912 La Divina Voluntad debe ser el centro de todo. 

(1) Esta mañana mi siempre amable Jesús ha venido y me ha dicho: (2) “Hija mía, mi Voluntad es el centro, las otras virtudes son la circunferencia. Imagínate un rueda en la que en el centro están concentrados todos los rayos, si uno de estos rayos quisiera separarse del centro, ¿qué sería de él? Primero que haría el ridículo, y segundo quedaría inoperante, porque no estando más unido al centro no recibiría más vida y quedaría muerto, y la rueda al rodar se desharía de él, así es para el alma mi Voluntad, mi Voluntad es el centro, cualquier cosa, aun santa, virtudes, obras buenas que no son hechas en mi Voluntad y sólo para cumplir mi Querer, son como rayos separados del centro de la rueda, y son obras y virtudes sin vida, por tanto jamás pueden agradarme, más bien hago de todo para deshacerme de ellas y castigarlas”. + + + + 

11-15 Abril 10, 1912 Las almas que tienen más confianza son el desahogo y el entretenimiento del Amor de Jesús. 

(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, las almas que más resplandecerán, como refulgentes gemas en la corona de mi Misericordia, son las almas que tienen más confianza, porque por cuanta más confianza tienen, tanto más dan campo al atributo de mi Misericordia para derramar cualquier gracia que esas almas quieran; en cambio quien no tiene verdadera confianza, ella misma me encierra las gracias dentro de Mí y permanece siempre pobre y desprovista, y mi Amor queda contenido en Mí y sufro grandemente, y para no sufrir tanto y para poder más libremente desahogar mi Amor, trato más con las almas que tienen confianza que con las otras, porque con éstas puedo desahogar mi Amor, puedo jugar, puedo tomar amorosos contrastes, porque no tengo que temer que se enfaden, que se dejen llevar por el temor, más bien se hacen más atrevidas y en todo encuentran como amarme más. Así que las almas con confianza son el desahogo y el entretenimiento de mi Amor, son las más agraciadas y las más ricas”. 11 14 + + + + 

11-16 Abril 20, 1912 La naturaleza tiende a la felicidad.

(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho: (2) “Hija mía, la naturaleza es llevada por una fuerza irresistible hacia la felicidad, y esto con razón, pues ha sido hecha para ser feliz, y de una felicidad divina y eterna, pero con gran daño suyo se va apegando, quién a un gusto, quién a dos, quién a tres y quién a cuatro, y el resto de la naturaleza queda, o vacía y sin gusto, o bien amargada, fastidiada y nauseada, porque los gustos humanos y aún los gustos santos están mezclados con un poco de humano, no tienen la fuerza de absorber toda la naturaleza y de arrollarla toda en el gusto, mucho más que Yo voy amargando estos gustos para poder darle todos mis gustos, porque siendo ellos innumerables tienen fuerza para absorber toda la naturaleza en el gusto. ¿Se puede dar amor más grande, que para dar lo más les quito lo poco, y para dar el todo les quito la nada? Sin embargo este mi obrar es tomado a mal por las criaturas”. + + + + 

11-17 Abril 23, 1912 

Cómo en todas las cosas Jesús nos demuestra su Amor. La verdadera santidad está en hacer la Divina Voluntad, y en reordenar todas las cosas en Jesús. (1) Encontrándome en mi habitual estado, brevemente el bendito Jesús ha venido y me ha dicho: (2) “Hija mía, algunas veces permito la culpa en alguna alma que me ama para estrecharla más fuertemente a Mí y para obligarla a hacer cosas mayores para mi gloria, porque por cuanto más le doy, permitiendo2 la misma culpa para enternecerme más de sus miserias y para amarla mayormente colmándola de mis carismas, tanto más la obligo a hacer cosas grandes por Mí; estos son los excesos de mi Amor. Hija mía, mi Amor por la criatura es grande, mira cómo la luz del sol invade la tierra, si tú pudieras deshacer esa luz en tantos átomos, en aquellos átomos de luz oirías mi voz melodiosa, que te repetirían uno tras otro: “Te amo, te amo, te amo”. De modo que no te darían tiempo para numerarlos, quedarías ahogada en el amor. Y en realidad te amo: te amo en la luz que llena tus ojos, te amo en el aire que respiras, te amo en el murmullo del viento que llega a tus oídos, te amo en el calor y en el frío que siente tu cuerpo, te amo en la sangre que corre en tus venas, te amo en el latido de tu corazón te dice mi latido, te amo te repito en cada pensamiento de tu mente, te amo en cada 2 En los manuscritos de Luisa se encuentran múltiples correcciones y añadiduras de Annibale di Francia, para muestra están el volumen 01, cuya traducción consta de más de 120 páginas en el corregido por Annibale, y sólo 77 en la traducción del manuscrito. El otro es el volumen 17, donde se omitieron páginas y en ocasiones capítulos enteros. En la presente traducción hemos tenido un cuidado extremo para poner solamente lo que Luisa escribió, y tal como lo escribió, con una sola excepción, que es ésta: La palabra que estaba originalmente donde Annibale puso “permitiendo”, fue tachada de tal modo que resulta imposible saber qué decía originalmente, y por eso hemos dejado la que agregó el beato Annibale di Francia. Dios quiera y con el tiempo se pueda descifrar dicha palabra. Volumen 11 15 movimiento de tus manos, te amo en cada paso de tus pies, te amo en cada palabra, porque nada sucede dentro y fuera de ti si no concurre un acto mío de amor hacia ti, así que un te amo mío no espera al otro; y de tus te amo, ¿cuántos son para Mí?” (3) Yo he quedado confundida, me sentía ensordecida dentro y fuera de mí por el te amo, a plenos coros de mi dulce Jesús; y mis te amo eran tan escasos, tan limitados que he dicho: “Oh, mi amante Jesús, ¿quién podrá jamás igualarte?” Pero a pesar de todo lo que he dicho, parece que no he dicho nada de lo que Jesús me hacía comprender. (4) Después ha agregado: “La verdadera santidad está en el hacer mi Voluntad y en reordenar todas las cosas en Mí; así como Yo tengo todo ordenado para la criatura, así la criatura debería ordenar todas las cosas para Mí y en Mí, mi Voluntad hace estar en orden todas las cosas”. + + + + 

11-18 Mayo 9, 1912 Como nos podemos consumir en el amor. (1) Esta mañana encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando cómo nos podemos consumar en el amor, y el bendito Jesús al venir me ha dicho: (2) “Hija mía, si la voluntad no quiere otra cosa que a Mí solo, si la inteligencia no se ocupa de otra cosa que de conocerme a Mí, si la memoria no se recuerda de otra cosa sino sólo de Mí, he aquí consumadas las tres potencias del alma en el amor. Así también de los sentidos: Si habla sólo de Mí, si escucha sólo lo que se refiere a Mí, si se gustan sólo las cosas mías, si se obra y se camina sólo por Mí, si el corazón me ama sólo a Mí, si los deseos me desean sólo a Mí, he aquí la consumación del amor formada en los sentidos. Hija mía, el amor tiene un dulce encanto y hace al alma ciega a todo lo que no es amor, y la vuelve toda ojo a todo lo que es amor, así que para quien ama, cualquier cosa que la voluntad encuentra, si es amor, se vuelve toda ojo, si no, se vuelve ciega, tonta y no comprende nada; así la lengua, si debe hablar de amor se siente correr en su palabra tantos ojos de luz y se hace elocuente, si no, se vuelve balbuceante y termina por enmudecer; y así de todo el resto”. 

+ + + + 

11-19 Mayo 22, 1912 El verdadero amor no está sujeto a descontentos. 

(1) Encontrándome en mi habitual estado, brevemente ha venido el bendito Jesús, y sintiendo en mí un cierto descontento me ha dicho: (2) “Hija mía, el verdadero amor no está sujeto a descontentos, más bien, de los mismos descontentos toma ocasión para cambiarlos en los más bellos contentos por virtud del amor, mucho más, que siendo Yo el contento de los contentos, no puedo tolerar algún descontento en el alma que me ama, pues sintiendo Yo su descontento como si fuera más mío que suyo, estoy obligado a darle la cosa que la vuelve contenta para tenerla toda uniforme a Mí, de otra manera habría algunas fibras, latidos, pensamientos discordantes, desemejantes, que harían que se perdiera lo más bello de nuestra armonía, y Yo no puedo tolerar todo esto en quien verdaderamente me ama. Además, el verdadero amor por amor obra y por amor no obra, por Volumen 11 16 amor pide y por amor cede, así que el verdadero amor hace terminar todo en el amor, por amor muere y por amor resurge”. (3) Y yo: “Jesús, parece que quieres rehuirme con este hablar, pero debes saber que yo no cedo; por ahora por amor cede Tú a mí, hazme un acto de amor y cede a lo que me es tan necesario y que a tanto estoy obligada, del resto cedo todo ante Ti, de otra manera me quedaría descontenta”. (4) Y Jesús: “Quieres vencer por caminos de descontentos”. (5) Ha sonreído y ha desaparecido. + + + + 

11-20 Mayo 25, 1912 El alma en la Voluntad de Dios es un objeto moldeable. 

(1) Esta mañana, mi siempre amable Jesús, viéndome muy oprimida me ha hecho beber de su corazón y luego me ha dicho: (2) “Hija mía, si un objeto es duro y se le quiere hacer un hoyo o darle otra forma, se arruina o queda hecho pedazos, en cambio, si es blando o de algún material moldeable se puede hacer el hoyo, se le puede dar la forma que se quiere sin temor que se pueda romper, y si se quisiera darle de nuevo su forma original, sin ninguna dificultad el objeto se prestaría a todo; así es el alma en mi Voluntad, es un objeto moldeable, y Yo hago de ella lo que quiero: Ahora la hiero, ahora la embellezco, ahora la engrandezco y en un instante la rehago de nuevo, y el alma se presta a todo, no se opone a nada y Yo la llevo siempre en mis manos y me complazco de ella continuamente”. + + + + 

TOMO 11 LIBRO DE CIELO CAPITULO 1 AL 20

  11-1 Viva Jesús, viva María.  El adiós de la tarde a Jesús Sacramentado . (1) ¡Oh Jesús mío! Prisionero celestial, ya el sol está en el oc...